Cotizaciones
Armas la cotización desde el mismo catálogo, la mandas por correo o en PDF, y cuando el cliente acepta la cierras como venta sin volver a digitar nada.
Punto de venta, inventario con costeo real, caja con arqueo, fiados y multi-sede. Funciona en el navegador del computador o del celular, sin instalar nada, y está hecho en Colombia para cómo se vende aquí.
Una venta pasa por seis momentos. Si el sistema falla en uno, la cuenta del día no cuadra.
Buscas el producto por nombre o lo pasas por el escáner, defines cantidad y cobras. En computador o en el celular.
Creas las cuentas de recaudo que uses de verdad: efectivo, Nequi, Daviplata, cada banco, cada datáfono. Y una misma venta se reparte entre varias.
La existencia baja sola y el costo sale del lote que corresponde, así el margen de esa venta es el real y no un promedio.
Cuenta de cobro impresa en POS de 58 mm, descargada en PDF o enviada al correo del cliente.
Al final del turno el arqueo compara el efectivo esperado con el contado y separa lo que entró por cada cuenta de recaudo.
Quién vendió, a qué hora y a qué cliente. Con roles para que el vendedor no vea costos ni márgenes.
Casi ningún negocio vende solo lo que tiene en vitrina. Zentivy cubre lo que pasa antes y después de la venta.
Opera desde cualquier computador, tablet o teléfono. Conecta tu impresora POS de 58 mm o 80 mm, escanea con pistola USB o la cámara móvil y genera cuentas de cobro al instante con pagos divididos (efectivo, Nequi, datáfono).
Armas la cotización desde el mismo catálogo, la mandas por correo o en PDF, y cuando el cliente acepta la cierras como venta sin volver a digitar nada.
Un corte de pelo, una instalación, un mantenimiento. Se registran como servicio, llevan precio fijo o distinto en cada venta, y —si les escribes su receta— descuentan solos el tinte, el aceite o las gasas que se gastaron, con su costo real en la cuenta de cobro.
Registras lo que encargaste y, cuando llega, le das a recibir: la mercancía entra al inventario con su lote y su costo, sin digitarla otra vez.
Marcas un producto con existencias ilimitadas para ofrecer lo de tu proveedor sin tenerlo en bodega. Se vende y se cobra igual, pero no te descuadra el stock.
Lo que se agotó no se borra: queda inactivo y deja de aparecer. Cuando vuelve a llegar lo reactivas y conserva su código, su historial y su costeo. Se acaba el producto duplicado.
Si le pones fecha de vencimiento a la entrada, la venta despacha el lote que vence antes (FEFO) aunque haya llegado después, y lo vencido deja de salir. El aviso llega mientras todavía se puede rebajar.
No es «se ve bien en el móvil»: se vende completo desde el teléfono, y la cámara hace de lector de códigos de barras si no tienes pistola. Se instala como app en el celular y en el computador, sin pasar por ninguna tienda.
No es lo mismo una tienda de barrio que una ferretería con miles de referencias. Mira lo que cambia en cada caso.
En una tienda de barrio el problema casi nunca es vender: es saber cuánto quedó. Entre el fiado del vecino, la plata que salió para el proveedor y lo que se recibió por Nequi, el cajón nunca cuadra con la libreta.
Ver más →Un minimarket vive de la rotación: cientos de referencias, márgenes de dos o tres puntos y varias personas atendiendo. Ahí un descuadre pequeño repetido todos los días se come la ganancia del mes.
Ver más →Vender ropa no es vender productos, es vender variantes. Una misma referencia son quince combinaciones de talla y color, y cada una se agota a su ritmo. Los sistemas genéricos obligan a crear quince productos distintos y el inventario se vuelve inmanejable.
Ver más →Una ferretería maneja miles de referencias que se parecen entre sí, compra el mismo artículo a precios distintos según el proveedor y vende buena parte a crédito. Es el escenario donde el promedio de costos miente más.
Ver más →Una papelería vende mucho de poquito: cientos de referencias de bajo valor unitario donde perder el control del stock cuesta más de lo que parece, y una temporada escolar que decide el año.
Ver más →Un local de centro comercial vive de dos cosas que casi ningún sistema junta: lo que tienes en vitrina y lo que traes por encargo. El cliente pregunta por algo que no está, se cotiza, se pide al proveedor, se aparta con un abono y llega tres días después. Entre esos tres días es donde se pierde el rastro.
Ver más →En una zapatería el problema es la curva de tallas. Del mismo modelo entran doce pares, se van primero la 38 y la 39, y quedan colgadas las puntas. Si el sistema solo te dice «quedan 4 pares», no sabes que en realidad te quedó lo que nadie calza.
Ver más →Una droguería maneja miles de referencias, precios de compra que cambian mes a mes y un margen estrecho por unidad. Cuando el control se lleva a mano, el error no se ve en una venta: se ve al final del mes, cuando la plata no alcanzó.
Ver más →Una peluquería, una barbería o un salón de uñas vende sobre todo trabajo, no mercancía. Y ahí falla casi cualquier sistema: te obliga a inventarle un stock a un corte de pelo, o simplemente no deja cobrarlo. Al final se anota en un cuaderno y no se sabe qué servicio deja plata.
Ver más →Un taller cobra dos cosas a la vez: el repuesto y la mano de obra. Casi ningún sistema junta las dos, así que la mano de obra se anota aparte, la cotización se hace en una hoja y al final nadie sabe si el trabajo dejó plata o solo movimiento.
Ver más →Una veterinaria vende dos negocios al tiempo: el concentrado y los accesorios, que son inventario puro, y la consulta, el baño o la peluquería canina, que son servicios. Llevarlos en el mismo cuaderno hace que ninguno de los dos quede claro.
Ver más →En una perfumería no vendes lo que compras: compras alcohol, esencias, frascos y etiquetas, y vendes un perfume. Entre esas dos cosas hay una fórmula, y mientras viva en la cabeza de alguien nadie sabe cuánto cuesta de verdad un frasco de 50 ml.
Ver más →En una distribuidora el margen es estrecho y se decide en dos sitios: el costo al que entró la mercancía y la plata que los clientes tardan en pagar. Un sistema que no controle bien esas dos cosas no sirve para este negocio.
Ver más →Es software en la nube: funciona igual en cualquier municipio del país, con o sin local físico. Lo que cambia es que está pensado para cómo se vende aquí.
No son cuatro opciones fijas: creas las cuentas de recaudo que uses, y una misma venta se reparte entre varias. Un POS importado que solo distingue efectivo y tarjeta descuadra la caja todos los días.
Cartera por cliente con abonos parciales, saldo al día y comprobante. Casi ningún sistema extranjero lo maneja, y aquí es lo que sostiene la clientela del barrio.
Precios, costos y reportes en COP, con el formato de miles que usas. Ni tasas de cambio ni impuestos de otro país metidos en el medio.
Escribes por WhatsApp y responde una persona en Colombia. Sin tiquetes en inglés ni esperar a que abra una oficina en otro huso horario.
POS viene de "point of sale", punto de venta. Es el programa donde registras cada venta, cobras, descuentas del inventario y cierras la caja. Un buen sistema POS no solo cobra: te dice cuánto ganaste de verdad en cada venta y qué te está quedando en stock.
Un computador o un celular con navegador e internet. Zentivy no requiere instalación. Si ya tienes pistola lectora de código de barras o impresora POS de 58 mm, las aprovecha; si no, puedes empezar sin ellas y añadirlas después.
Sí. Puedes registrar la venta desde el celular, enviar la cuenta de cobro por correo y llevar el inventario igual. Además Zentivy ofrece un agente de IA opcional que responde en WhatsApp consultando tu catálogo y tu stock en tiempo real.
No. Zentivy es gestión interna: inventario, ventas, cuentas de cobro y cartera. No es software contable ni proveedor tecnológico autorizado. Para la facturación electrónica puedes usar el servicio gratuito de la DIAN o un proveedor autorizado, y llevar en Zentivy la operación diaria del negocio.
En el mercado hay desde soluciones gratuitas con límites fuertes hasta licencias de varios cientos de miles de pesos. Zentivy va de $20.000 a $80.000 COP al mes según usuarios, sedes y volumen, con 15 días gratis y sin tarjeta de crédito.
Sí. Desde el plan Pro manejas 3 sedes y desde el Star hasta 10, cada una con su inventario y sus reportes, todo bajo la misma cuenta.
Únete a las PYMES colombianas que ya controlan su inventario, sus ventas y su cartera con Zentivy.
15 días gratis · Sin tarjeta de crédito · Desde $20.000 COP al mes