Promediar el costo
Si compraste el mismo producto a $8.000, $9.500 y $11.000, el promedio te dice que ganas más de lo que ganas en la unidad que salió del lote caro. El costeo por lotes evita ese autoengaño.
Controla el stock de tu negocio en la nube: entradas por lotes con su costo, existencias en tiempo real, alertas de mínimos y variantes por talla y color. Hecho en Colombia, en pesos y sin instalar nada.
Doce cosas que separan un inventario que sirve de una lista de productos.
Usa la cámara de tu celular como lector de códigos de barra o conecta una pistola estándar. Cada entrada se registra con su costo por lote y fecha de vencimiento: las ventas descuentan automáticamente bajo método FIFO/FEFO para garantizar tu margen real.
Cada entrada guarda su propio costo. Al vender, el sistema descuenta del lote más antiguo y calcula el margen contra ese costo, no contra un promedio. Es la diferencia entre creer que ganas y saber cuánto ganas.
La venta, la devolución y la entrada por compra mueven el stock en el momento. Lo que ves en el celular es lo que hay en la bodega.
Defines el mínimo por producto y el sistema arma la lista de lo que toca reponer. Se acaba el "se acabó y nadie avisó". El mismo buzón avisa por los insumos y por lo que está a punto de vencerse.
Cada compra guarda su vencimiento, no el producto entero: dos entradas del mismo artículo pueden vencer en meses distintos. La salida es FEFO —primero en vencer, primero en salir—, así que se despacha el lote que vence antes aunque haya llegado después. Lo vencido sale de la fila hasta que lo des de baja, y el aviso llega mientras todavía se puede rebajar en vez de botar.
Talla, color o la combinación que uses. Un modelo con muchas variantes, cada una con su stock y su código de barras, sin convertir una referencia en veinte productos sueltos.
Escáner con pistola lectora o con la cámara del celular, y un generador para imprimir códigos de los productos que no traen.
Cada sede lleva sus existencias. Ves el consolidado y también el detalle, y cada empleado solo su punto.
Directorio de proveedores con sus datos y sus facturas de compra, para reconstruir de dónde salió cada lote.
Más vendidos con su participación en la ganancia, ventas por categoría y la curva de doce meses para no dejar plata quieta en inventario.
Registras lo que le encargaste al proveedor y, cuando llega, le das a recibir: entra al inventario con su lote y su costo sin volver a digitarlo. Queda el rastro de qué pediste y qué llegó.
Un producto se puede marcar sin tope de stock para ofrecer lo de tu proveedor sin tenerlo en bodega. Se vende y se cobra igual, pero no te ensucia el conteo de lo que sí tienes.
Lo que se agotó no se borra: queda inactivo y deja de aparecer en la venta y en el catálogo. Cuando vuelve a llegar lo reactivas conservando código, historial y costeo. Es lo que evita el producto duplicado.
Una instalación o un mantenimiento se registran como servicio: se cobran igual que un producto pero no descuentan stock, así el inventario solo cuenta lo que de verdad hay en bodega.
El material que se compra y se gasta sin venderse —alcohol, esencias, tinte, guantes, tóner— va en su propio módulo, en mililitros, gramos o pares, y nunca aparece como algo vendible. Con una receta, producir descuenta los ingredientes y mete el producto terminado al inventario con su costo real; ligada a un servicio, el material se descuenta al cobrarlo.
Los vemos todo el tiempo en negocios que venden bien y aun así no ven la plata.
Si compraste el mismo producto a $8.000, $9.500 y $11.000, el promedio te dice que ganas más de lo que ganas en la unidad que salió del lote caro. El costeo por lotes evita ese autoengaño.
Excel no descuenta solo al vender, no avisa mínimos y se rompe cuando dos personas lo editan. Sirve para arrancar; deja de servir apenas hay rotación.
Un sistema no reemplaza el conteo físico, lo hace útil: con existencias registradas, la diferencia entre lo contado y lo esperado es un dato accionable y no un misterio.
Reponer lo que se ve vacío en la percha no es lo mismo que reponer lo que rota. El ranking de más vendidos cambia la lista de compra.
FIFO significa "primero en entrar, primero en salir". Cada compra entra como un lote con su costo, y cuando vendes, el sistema descuenta del lote más antiguo. Importa porque el margen que te muestra es el real de esa venta. Con costo promedio, si los precios de compra suben, el sistema te dice que ganas más de lo que en realidad ganaste.
Sí. Cuando le pones fecha de vencimiento a una entrada, la salida deja de ser por antigüedad y pasa a ser por vencimiento: sale primero el lote que vence antes, aunque haya llegado después. Es lo que se conoce como FEFO, y convive con el costeo FIFO, que sigue diciéndote el costo real de lo que salió. Si un producto no maneja vencimientos, la salida sigue el orden de entrada de siempre.
Deja de salir en las ventas y en las producciones: no se puede despachar por error. Sigue contando como existencia hasta que lo des de baja con su motivo, para que la pérdida quede registrada y no simplemente desaparezca del sistema.
Sí. Creas el modelo una vez y le defines las variantes. Cada variante tiene su stock propio y su código de barras, así que sabes que se agotó la talla 38 negra y no solo "el modelo".
Sí. Cada sede maneja sus propias existencias bajo la misma cuenta. El plan Pro incluye 3 sedes y el Star hasta 10. Los reportes se ven por sede o consolidados.
Sí, Zentivy es software en la nube y trabaja conectado. A cambio no instalas nada, entras desde cualquier dispositivo y tus datos quedan respaldados con copias cifradas.
Puedes registrar el inventario inicial y luego ir sumando las compras por lotes. Si tienes un catálogo grande y quieres ayuda para montarlo, escríbenos por WhatsApp y lo coordinamos.
Zentivy va de $20.000 a $80.000 COP al mes según usuarios, sedes y volumen de productos, con 15 días gratis y sin tarjeta. El plan Star maneja productos ilimitados.
Fecha por lote, salida FEFO —primero en vencer, primero en salir— y aviso antes de que la plata se pierda en el estante.
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