El sistema solo entiende productos y un servicio no tiene existencias.
Registras el corte, el tinte, el semipermanente o el manicure como servicio. No descuentan stock y se cobran igual que un producto, con su comprobante.
Una peluquería, una barbería o un salón de uñas vende sobre todo trabajo, no mercancía. Y ahí falla casi cualquier sistema: te obliga a inventarle un stock a un corte de pelo, o simplemente no deja cobrarlo. Al final se anota en un cuaderno y no se sabe qué servicio deja plata.
Y qué hace Zentivy con cada uno.
Registras el corte, el tinte, el semipermanente o el manicure como servicio. No descuentan stock y se cobran igual que un producto, con su comprobante.
Cada servicio lleva precio fijo cuando siempre cobras igual, o precio distinto en cada venta cuando depende del largo, del trabajo o del material que salga.
Los productos de venta llevan su inventario aparte, con alertas de mínimos, mientras los servicios siguen sin descontar existencias. Un mismo recibo puede llevar el corte y el producto juntos.
Se registran como insumos, en su unidad real: mililitros de tinte, gramos de decolorante, pares de guantes. Cada compra guarda su costo, así sabes qué te cuesta un mililitro y cuánto queda en el frasco.
Enlazas el insumo con el producto que ya tienes en inventario y pasan a ser una sola existencia. No lo das de alta dos veces: el frasco baja igual lo vendas en el mostrador o lo gastes en el servicio, y siempre sabes cuántos quedan de verdad.
Le escribes al servicio su receta —30 ml de tinte, 1 par de guantes, 2 topitos— y al COBRARLO se descuentan solos. El costo real queda en esa cuenta de cobro, así que la utilidad que ves es la de verdad y no el 100 % que muestran los sistemas que no descuentan nada.
Cada quien entra con su usuario y su rol. El historial de auditoría deja el rastro de quién registró cada servicio, y el cierre de caja compara el efectivo esperado contra el contado.
Lo de arriba es lo que más pesa en salones de belleza. Pero el sistema es el mismo completo, sin módulos aparte ni funciones que se cobran por separado.
Lo que cambia entre planes son los usuarios, las sedes y el volumen; la única función que pide plan es el catálogo web, que va desde Pro. El agente de IA se contrata aparte. Ver precios.
Zentivy cubre lo que la mayoría de dueños de salones de belleza anda buscando:
Todo eso vive en una sola cuenta, con el detalle de cada función aquí y planes desde $20.000 COP al mes.
Sí, y es la diferencia. Los servicios se registran aparte de los productos: no descuentan existencias, llevan su precio y se cobran en el mismo documento donde va la mercancía que vendas.
Le pones precio variable a ese servicio y defines el valor en el momento de la venta. Sirve para tintes, alisados o trabajos de uñas donde el largo y el material cambian el cobro.
Enlazas el insumo con ese producto de tu inventario y se cuenta una sola vez: lo vendes y baja, lo gastas en el servicio y baja. Aplica a todo lo que va por unidades —frascos, esmaltes, ampollas—. Lo que se mide en mililitros, como el tinte a granel, sigue llevándose por su unidad para saber qué te cuesta cada aplicación.
No. Zentivy no maneja agenda ni reserva de citas: se encarga del cobro, del inventario de productos, de la caja y de los reportes. Si necesitas agenda, seguirás usando la que tengas hoy.
Sí. Las estadísticas muestran los más vendidos y su participación en las ganancias, así ves si te deja más el corte, el tinte o la venta de producto.
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